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¿Qué competencias necesitarán las empresas en la postpandemia?

Las habilidades personales serán tan importantes como dominar las nuevas tecnologías. El pensamiento crítico, la resiliencia, la flexibilidad y el liderazgo serán claves para el desarrollo profesional

El mundo del trabajo ha cambiado para siempre y seguirá cambiando. El año pasado con la pandemia y la híper digitalización se aceleraron los cambios de comportamiento y las necesidades de los profesionales y las empresas. En este escenario, estas últimas se vieron obligadas a adaptarse rápidamente a un contexto cada vez más dinámico y, con ello, surge la necesidad de contar con profesionales con competencias específicas para atender estas demandas.

Ante este nuevo panorama es claro que la adopción de herramientas tecnológicas y habilidades afines a las mismas son necesarias, pero la pregunta es si será suficiente adaptarse a las herramientas digitales en el futuro. En un mundo cada vez más volátil, incierto, complejo y ambiguo (conocido por el acrónimo VUCA), muchas áreas están experimentando transformaciones, mientras que surgen otros nuevos campos de negocios.

Desde Workana señalan que cada vez más empresas necesitarán tomar prestado del área de gestión de personas el concepto de “Lifelong Learning”, que significa una actualización continua en su propia área de especialización. No solo los empleados siempre necesitan evolucionar, las organizaciones también.

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Habilidades Blandas
En el aspecto profesional, tan importante como las habilidades técnicas relacionadas con las nuevas tecnologías es el desarrollo e incorporación de las llamadas “habilidades blandas”, habilidades de relación, habilidades conductuales e inteligencia emocional en su vida diaria.

“El pensamiento crítico y la resolución de problemas, por ejemplo, se encuentran entre las habilidades que los profesionales deberán tener en los próximos años”, destaca el informe Future of Employment, del Foro Económico Mundial. También de acuerdo con el ranking de habilidades de la encuesta global, la resiliencia, la flexibilidad, el liderazgo y la innovación aparecen como fuertes tendencias en el futuro.

Según Guillermo Bracciaforte, cofundador y COO de Workana, la pandemia ha demostrado que será necesario apostar por personas con habilidades personales que ayuden a afrontar los retos que trae este contexto de incertidumbre y dinámico. Muchos profesionales lograron hacer el cambio de mindset, pero otros deberán trabajar en desarrollar estas “soft skills” para su desarrollo personal y de carrera. Aprender a trabajar con más libertad y lejos del ambiente de trabajo, implica un mayor compromiso y responsabilidad con su trabajo y tareas, además de la adaptación a la nueva forma de abordarlo. Sin duda autonomía, ownership y adaptabilidad son algunas de las habilidades que los profesionales deberán seguir desarrollando.

Las habilidades personales de los profesionales pueden ser potenciadas a través del equipo de trabajo. Para ello se deben contratar y formar líderes que puedan llevar adelante con éxito los proyectos adaptándose al trabajo remoto o mixto, como se da en muchos casos.

Para ellos se requerirá que estos nuevos líderes trabajen en:
- Desarrollar relaciones de confianza de forma empática, entendiendo quiénes son las personas, y no solo el rol que desempeñan en la empresa
- Fortalecer la comunicación y hacerla lo más transparente posible para promover el desarrollo de los empleados
- Guiar el trabajo de los empleados en función de los objetivos y no solo de las horas trabajadas
- La toma de decisiones debe realizarse de abajo hacia arriba, teniendo en cuenta las opiniones y necesidades de las personas
- Prestar atención a la salud física y mental de los empleados es la consigna;
- Ofrecer el trabajo a distancia como opción a quienes prefieran adoptar esta modalidad.

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Transformar la realidad
“La necesidad de las empresas se volcó a buscar y potenciar en su personal habilidades que serán el motor fundamental para su desarrollo tales como alta inteligencia emocional, creatividad, mente abierta y que tengan espíritu colaborativo. Hubo que entrenar la habilidad para cambiar y transformar la realidad, desarrollando las competencias de comunicación y de influencia”, considera María Laura Scarano, Gerenta de Selección de Bayton.

Para la especialista, “tomó un rol protagónico el puesto de líder de innovación, estos debieron trabajar duro y rápido en la efectividad organizacional, en la experiencia del empleado y en la agilidad para de manera estratégica poder alinearse a las demandas del mercado, del país y de una situación atípica para cada uno de nosotros y no perder el rumbo ni los objetivos planteados.  Sin duda las habilidades personales jugarán un rol estratégico al igual que dominar las nuevas tecnologías. Ser flexible es decir adaptarse rápidamente a un contexto cada vez más dinámico y cambiante será un valor muy importante. Las famosas competencias blandas como son la comunicación, la adaptabilidad, la disposición al cambio, la transformación y mutación continúa a lo nuevo, a lo desconocido serán las claves en el futuro laboral. Quién pueda reunir varias de ellas tendrá un valor agregado al momento de potenciar la búsqueda de nuevos desafíos”, afirma Scarano.

Matias Ponce, director del Estudio Locht, opina que “en 2020, aprendimos e hicimos un gran reconversión de nuestros hábitos, y eso trajo como consecuencia que tengamos que desarrollar nuevas habilidades. Necesitamos liderazgo más redarquicos, que puedan estimular las redes de colaboración, y el sentir y hacer conectados a un propósito de transformación que vaya más allá de un resultado. Con esto nos referimos que se vuelve imprescindible confiar y soltar un control que nos vuelve mecánicos sin posibilidad de adaptación y flexibilidad frente a los cambios”.

En este camino, “la gran habilidad que tenemos que tener presentes para los escenarios complejos que nos tocan, es poder planificar, experimentar y aprender en ciclos cada vez más cortos y con menos información. Debemos aprender a experimentar, y tener un pensamiento mucho más empírico y soltar los grandes planes”, asegura Ponce, “la gran capacidad es la posibilidad de adaptarse a los cambios de manera creativa, y entender que esta adaptación no es individual sino que es en red, con otros del otro lado, donde sea que nos toque trabajar”, concluye el experto.

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